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| Clip del corto de propaganda de We Live in Public |
Esta semana ví la película We Live in Public, dirigida por Ondi Timoner (Interloper Films 2009). El film se centra en Josh Harris, un pionero de lo que hoy conocemos como 'live streaming' en internet. Harris creó la compañía Jupiter en 1993, un portal en línea en el que había múltiples canales de televisión, varios de ellos dedicados a diferentes géneros de música. El portal quebró en 2000, junto con muchos otros que fueron arrasados por la catástrofe dot.com en ese tiempo. Confieso que en ese entonces yo era una de las personas que de vez en cuando se conectaba a Jupiter, para escuchar y ver, aunque en forma de figuras que más bien eran sombras semi-catatónicas, a las y los performers y sobre todo DJs que aparecían en los canales de esta empresa. Era difícil poder escuchar una pieza musical o performance disquero en forma ininterrumpida, y era imposible ver exáctamente qué estaba pasando en los canales de Jupiter, más allá de una especie de sombras que se insinuaban en poses congeladas sucesivas mientras la leyenda "buffering" aparecía por largos minutos entre segmentos de música. Sin embargo, ciertamente podemos considerar a Jupiter como una de las iniciativas que más adelante nos llevarían a lo que actualmente es la red www.
Dos de los experimentos más audaces, y más proféticos que, según muestra la película, Josh Harris condujo, fueron la fiesta / sociedad distópica Quiet y el streaming We Live in Public. De acuerdo con lo que Ondi Timoner documenta, Quiet consistió en un experimento social / virtual en el que más de cien personas aceptaron vivir en un bunker en la ciudad de Nueva York, por 30 días, con cámaras que registraban las 24 horas del día lo que hacían, desde dormir hasta ir al baño. Este experimento fue truncado en la madrugada del primer día de enero 2000 por la policía de Nueva York, después de tres semanas de una fiesta contínua en la que las drogas, las armas de fuego, la comida, el sexo y, sobre todo, las cámaras, eran constantes. El segundo experimento de Harris consistió en la puesta en internet, por medio de live streaming, de su vida diaria con su novia durante seis meses.
A través de todo el documental es imposible dejar de pensar en MySpace, Facebook, YouTube y sitios similares que se han convertido en parte de la vida diaria de millones de personas en el siglo XXI. La película nos hace pensar, más que quizá cualquier otro documental que yo haya visto, cómo ahora necesariamente vivimos en público. Como Josh Harris dice durante el film, no es necesario tener una página web o tener una página en Facebook: comunicarnos por correo electrónico, ir al médico, conseguir una licencia de manejar, conseguir una tarjeta de crédito, pagar nuestros impuestos, y prácticamente ejecutar cualquier actividad propia de la vida contemporánea, desata el sistema de 'perfiles'.
En efecto, ¿Quién de nosotros no ha sentido un escalofrío en la espalda cuando, terminando de mandar un mensaje por webmail, te aparece un anuncio de algo que se relaciona con el contenido o el lugar de tu mensaje? Esto es un resultado directo del sistema de 'perfiles'. ¿Quién no ha sentido que de pronto tu vida es un libro abierto cuando Facebook te sugiere que te hagas amigo/a de alguien con quien no habías tenido relación en más de una década, pero a quien definitivamente conoces?
La artista neoyorquina Brooke Singer ha basado muchos de sus trabajos sobre lo que ella nos muestra son los métodos contemporáneos de vigilancia (ver http://www.bsing.net/). Por ejemplo, para uno de sus proyectos creó un bar en el que al pagar con su tarjeta de crédito las y los consumidores podían leer en su recibo de la tarjeta una serie de sus propios datos, desde sus números de hacienda (SSN en Estados Unidos), hasta su fecha de nacimiento y otros datos que supuestamente son confidenciales.
Michel Foucault, por medio de su análisis del panóptico, y Paul Virilio, con sus ideas de la dromología y la vigilancia absoluta, son dos teóricos que, como las y los escritores del cyberpunk, presagiaron con certeza nuestra condición contemporánea de vida bajo instrumentos de vigilancia continua: Como sugiere la película de Ondi Timoter, en el siglo XXI todas y todos vivimos en público.

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